Historia motivadora del mes: La Surfista Coraje

la surfista a la que un tiburón arrancó el brazo

BETHANY HAMILTON, LA SURFISTA CORAJE

Esta historia motivadora es, de todas las historias de superación personal que he descubierto, una de las que más me ha impresionado! Debe ser por una empatía especial con ella al conocer de buena tinta lo difícil que es practicar surf.

Conocía la historia de Bethany superficialmente al ver en alguna ocasión el tráiler la película sobre su vida (soul surfer), pero fue cuando llegué a su página web y empecé a ojearla cuando no pude ni parpadear.

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La fuerza de esta deportista es realmente increíble, parece que no haya límites para esta surfista que perdió su brazo izquierdo por completo en un ataque de tiburón tigre a los 14 años. Bethany nació en una familia dedicada al surf en Hawai, y justamente practicando éste deporte sufrió el citado accidente.  Lejos de apartarla de su pasión, este accidente la hizo más fuerte en su propósito y en cuanto se recuperó volvió a surfear. Adaptó una tabla para poder nadar sólo con un brazo y consiguió ser una surfista profesional muy reconocida con varios premios mundiales entre sus logros. Hoy en día es una deportista referencia llegando a realizar todo tipo de ejercicios relacionados con el estado de forma adecuado para practicar surf. De hecho, en su sección “health tips”, Bethany realiza ejercicios sin importarle su limitación física, lo que demuestra que, sencillamente, querer es poder.

Los que ya me conocéis un poquito sabéis que intento hacer mis pinitos en el surf, y si no, podéis intuirlo por mis fotos.  Es, sin duda, el deporte más difícil que he intentado practicar. Requiere un  alto control del cuerpo, una técnica precisa y unos reflejos rápidos, pues te deslizas sobre una superficie que a su vez está en movimiento, la ola no te espera! Desde fuera vemos las fotos de los surfers sobre aguas turquesas y parece un deporte tan relajante pero…. Es muy duro y exigente .

Lo que nadie me contó cuando empecé a surfear (y descubrí por las malas)

El mar es un gran maestro de humildad, te derriba y te hace volver a empezar una y otra vez hasta que ejecutas cada movimiento correctamente.  Bethany tuvo que volver a aprender a nadar con un brazo, y a controlar un centro de gravedad diferente, pero ahí está para dejar en evidencia que ...¡somos lo que hacemos!

¡Nos vemos pronto!

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